Muchas veces en las excavaciones arqueológicas aparecen determinados objetos que por su complejidad o por su aparente anacronia no deberían estar ahí.
En las últimas semanas ha aparecido una noticia en páginas especializadas sobre uno de esos objetos. http://foroterraeantiqvae.ning.com/profiles/blogs/curioso-oopart-hallado-en. Es curioso como un simple artefacto de estos puede hacer que teorías aceptadas durante años se tambaleen. Puede que este artefacto u Oopart a partir de ahora no sea el ejemplo más perfecto, pero si ha sido la chispa que me ha impulsado a darle vida de nuevo al blog.
Para ello, en esta nueva entrada os hablaré un poco de que son estos Ooparts y pondremos algunos ejemplos de ello.
Entremos pues en materia.
Los Ooparts son literalmente artefactos fuera de lugar. Muchos arqueólogos e historiadores simplemente prefieren apartarlos de sus estudios, tratándolos de fraudes, pero lo interesante es que las dataciones nos muestran su fecha exacta, con lo que no podemos hablar de falsificación como podría ser el caso que en las últimas semanas ha salpicado el panorama arqueológico nacional. El de Iruña-Veleia http://foroterraeantiqvae.ning.com/profiles/blogs/metodos-de-la-ciencia-iruna
También en este caso las pruebas no son del todo “fiable” ya que no nos muestran los análisis que se han llevado a cabo, simplemente algunos “expertos” así lo han decidido. En fin, a los Ooparts, que es lo que nos interesa.
Cuando hablamos de Ooparts lo que nos llama a atención es lo avanzado o evolucionado que está ese determinado objeto respecto al contexto donde ha sido hallado. Ya sea un grabado, un elemento arquitectónico, o un instrumento de medición.
Viendo eso hace que nos venga a la mente todas aquellas historias que siempre hemos escuchado de pequeños, que si la mitología griega, que si que hubo antes de los egipcios…
Los griegos, consideraban que antes de su civilización, hubo una mucho anterior, en la que los Dioses(a los que les daban apariencia humana curiosamente) dominaban y controlaban todas las cosas que sucedían en el mundo, eran poseedores de poderes que hoy en día nos parecerían “mágicos” pero que razonando un poco podríamos encontrar similitudes con algunas ciencias actuales.
Llamaban a esa época, La Edad de Oro, y poco a poco el mundo se iría corrompiendo hasta llegar a la Edad de Hierro, los albores de la civilización griega.
Pero ellos no eran los únicos que tenían una Edad de Oro, los Egipcios, también tenían la suya propia, el Zep Tepi, o El Primer tiempo. Pero hablar de la Civilización Egipcia es casi como hablar de un Oopart en toda su magnitud, es tan grande el desconocimiento que tenemos de ella que…
Es curioso ver como diferentes civilizaciones tenían tantas cosas en común, todas nos decían que había una historia antes de su historia. Con lo que podríamos pensar que algo de razón tenían.
Si no que alguien me explique como una civilización tan aparentemente arcaica en comparación a la nuestra como podía ser la egipcia consiguió construir semejantes edificios, tan perfectamente tallados, como fueron las pirámides. Es que ni las teorías más aceptadas nos demuestran nada!!! Para construir la gran pirámide, tal y como nos dicen los expertos, habría que tener una rapidez increíble para amontonar todos los bloques, y eso… es francamente imposible.
Es más, los arquitectos del s.XXI nos dicen que hoy en día sería imposible construir una pirámide del mismo modo que lo hicieron los egipcios en su momento, con lo que una vez más tenemos ante nosotros otro gran misterio. Que sabían ellos que nosotros desconocemos?
Hubo realmente otra civilización, antes que la “primera”? Así parece ser, y para ello os remito a un libro más que interesante, y que ahora podéis encontrar en formato bolsillo “En Busca de la Edad de Oro” de Javier Sierra.
En el podréis ver numerosos casos de objetos aparentemente misteriosos, que no tendrían que aparecer en ese contexto.
En fin, que esto es solo un pequeño adelanto de lo que está por venir en próximas publicaciones. Para ello os dejo aquí unos cuantos Ooparts para que investiguéis vosotros mismos y podáis comentar las próximas entregas: La Pila de Bagdad, El avión Egipicio, La máquina de Antikitera, Bombilla en el antiguo Egipto, Satelites en el s.XVI. Como veis, hay para todos los gustos y todas las épocas. Estad atentos… a finales de enero volveremos con más, y mejor material
P.S.- Feliz Falsedad!
Bueno, pues como reza el titulo del post...cerrado por defunción.
No, no se me ha muerto nadie salvo la Esperanza. Esta semana ha petado el servidor donde tenia almacenados todos los contenidos publicados y por publicar en los próximos meses. Así que mientras vuelvo a recopilar los datos y redactar de nuevo, esto va a cerrar de forma cautelar, esperemos que no sea de forma definitiva, todo depende de como vaya el tiempo.
Me despido no sin antes dar las Gracias a todos los que habeis pasado por aquí, hayais comentado o no. Prometo volver.... un dia u otro. Y los que querais...ya sabeis donde encontrarme.
No, no se me ha muerto nadie salvo la Esperanza. Esta semana ha petado el servidor donde tenia almacenados todos los contenidos publicados y por publicar en los próximos meses. Así que mientras vuelvo a recopilar los datos y redactar de nuevo, esto va a cerrar de forma cautelar, esperemos que no sea de forma definitiva, todo depende de como vaya el tiempo.
Me despido no sin antes dar las Gracias a todos los que habeis pasado por aquí, hayais comentado o no. Prometo volver.... un dia u otro. Y los que querais...ya sabeis donde encontrarme.
Si algun lector quiere, puede solicitar este capitulo junto con el anterior en formato pdf, para ello dejad vuestro correo en los comentarios y os será enviado de manera gratuita. Buena lectura!
(De los cargos que fue acusado Jacques y de los inicios del interrogatorio)
-Me sorprende que sigáis vivo, os creía muerto hace tiempo- Dijo el preso sin mostrarse amedrentado.
-¿Ya ves, tus planes no salen siempre como deseas verdad…maestre?-El desconocido mostraba una amplia sonrisa, que hacia resaltar la cicatriz de su mejilla- Aunque no me creas…siempre llevo un recuerdo tuyo encima- y en ese momento torció su cara señalándose la cicatriz.
-Toda cicatriz es poca para la traición que cometisteis, deberíais estar muerto, aunque si no lo estáis debe ser porque Dios os tiene preparado otro final, aunque no os creáis que será muy distinto al que os intenté llevar. Dios no conoce de traidores.- Jacques en ningún momento levantó la vista del suelo, dijo todas esas palabras como si nada importase, palabras que se lleva el viento
Al escuchar tales afirmaciones le vino a la cabeza los hechos acaecidos hacia tanto tiempo, cuando era un sargento de la Orden del Temple.
Tras un breve lapsus tiempo, en que su mente divagó por aquel terrible día se dispuso a continuar.
-Y bien, maestre…estás preparado para contestar a mis preguntas?
-Preguntas? Más bien diría que lo que vos pretendéis es declararme culpable de actos que no he cometido. Sin duda deseáis vengaros de lo que mandé hacer hace tantos años.- Una sonrisa se dibujó en el rostro.
-Tienes razón, nada me gustaría más en este mundo que verte sufrir, contemplar como tu cuerpo arde en la hoguera, delante de todo el pueblo.
-Tal y como decís, si he de morir en la hoguera, será porque Dios así lo tiene dispuesto, no porque sea una victoria vuestra. Bien sabéis que no podéis estar por encima de Dios, vuestros actos os conducirán al lugar que merecéis, porque recordad, todo lo que hacemos en esta vida tiene su eco en la eternidad.
-Veo que ni en los últimos momentos de tu vida dejas de dar lecciones a los demás, Jacques.- Cada vez que pronunciaba el nombre de su antiguo maestre, lo hacia de manera jocosa.
-La vida es una acumulación de experiencias y enseñanzas, para todo ser humano nunca es suficientemente tarde para aprender, incluso vos podrías ser perdonado si os arrepintierais de los crímenes cometidos.
-Arrepentirme yo? Me parece que estás muy equivocado, el que debe arrepentirse eres tu y todos los tuyos. Sabes de que se os acusa? Me parece que sí, aunque no lo quieras reconocer…- Simón parecía muy irritado, cualquiera diría que de un momento a otro iba a perder los estribos.
-Puede que a ojos de los hombres seamos culpables de mil y una fechorías, pero por si no lo sabéis la visión de Dios no es la misma que los de los mortales, el sabe leer en nuestros corazones, vos no.
-Jajaja, Acaso olvidas quienes somos, Jacques? Somos los inquisidores, los encargados de vigilar las herejías en la tierra, somos el brazo ejecutor de Dios, a Él le parece bien todo lo que hacemos, pues para ello somos sus fieles servidores, somos sus ojos en la Tierra.
-Sin duda en eso tenéis razón, y debo dárosla, pero habéis de saber, que todo lo que hay en esta tierra tiene la capacidad de caer en el error, pues como bien sabéis solo Dios es perfecto, y jamás se equivoca.-En ese momento Simón enrojeció de ira, sin duda se le había acabado la paciencia, Jacques lo percibió- Por lo que deberíamos empezar ya con el interrogatorio. Bien se que he de morir de todas formas.
-Exacto amigo! Aunque en tus manos está la forma en que lo harás, si de mi dependiera te mataría ahora mismo, cobrándome así mi venganza, pero no te preocupes, voy a disfrutar igual viéndote morir.
En cuanto acabó de decir esas palabras, Simón se dirigió hacia la puerta que daba a la habitación donde Jacques se había bañado, al cabo de poco entró acompañado de tres personas más.
-Como ya sabes, para poder procesarte debidamente, no puedo hacerlo solo y necesito la colaboración de tres personas más, ellos son Francoise y Gérard que actuarán de testigos, mientras que Raymond hará las funciones de notario.
Una vez hechas las presentaciones, los tres invitados tomaron asiento junto a la mesa que había emplazada a un lado de la chimenea, con lo que disponían de amplia luz para poder tomar las notas necesarias y hacer las transcripciones correctas de todo lo que tendría lugar a continuación.
-Notario, por favor, leed las acusaciones que vierten sobre el acusado- Esta vez el tono de Simón había descendido a la normalidad, como si nada de lo que había tenido lugar minutos antes le hubiese afectado.
Tras un breve carraspeo, la voz del notario sonó fuerte y firme:
-Sir Jacques de Molay, maestre de la Orden de los pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, se os acusa a vos personalmente y a toda vuestra orden de los siguientes pecados, todos ellos fuertemente castigados por el poder de Dios. Pesan contra vos los crímenes de prácticas sodomitas en vuestras ceremonias de iniciación, también habéis sido acusado de incurrir en las artes amatorias con jóvenes sargentos del temple, rompiendo así vuestros votos de castidad, y lo que es peor de moralidad. Tengo aquí también acusaciones contra vuestra persona de adorar a una entidad monstruosa, a la cual le otorgáis el nombre de Baphomet.
El notario lo leyó todo sin detenerse ni un instante, lo que le acabó provocando la falta de aire, mientras decidió hacer un parón para a continuación seguir relatando los actos a los que habían sido declarados culpables los templarios. Mientras en la parte opuesta al notario Simón se encontraba tenso, erguido, con chorreones de sudor cayéndole por la frente, casi podía notarse en el aire su sensación de victoria, de una venganza que estaba a punto de ser cumplida.
-Continuemos con las acusaciones. Sir Jacques de Molay, se os condena también por renegar de Cristo durante vuestra ceremonia de iniciación en unos actos heréticos, que conllevan a obligar a los recién ingresados a pisar la Santa Cruz, y a escupir sobre ella. Sois acusados de malversación de fondo público, pues habéis destinado gran parte del tesoro guardado en vuestras arcas para uso personal y enaltecimiento de vuestro cargo y el de vuestros allegados. Tenéis algo que decir? Como os declaráis?
-Creo que mi respuesta ya la conocéis de antemano, notario. Todos esos cargos que pesan sobre mi persona o sobre las de aquellos a los que represento son sin duda infundados, es más, os diré por quien. Toda esa sarta de mentiras y falsedades no han podido salir si no de alguien que nos tiene mucho odio, pero un odio que nace del miedo, miedo a lo desconocido, o tal vez debería decir…miedo a perder el poder? Por que si no me equivoco todo esto no es más que una encerrona de vuestro rey, el Gran Felipe o como le llamáis vosotros, El Hermoso.
En ese momento fue Simón el que emprendió el camino hacia Jacques, como movido por el viento.
-Acaso osáis inculpar a nuestro monarca de mentiroso? O es que vais a negar todos los cargos de que se os acusa?- Su rostro estaba enrojecido por el ataque de rabia.
-Veo que os ha molestado que os dijera la verdad, Simón. No es cierto que el odio y la ira nacen de todo aquel que teme? ¿O es que vos también tenéis miedo que se sepa algo sobre vos o sobre vuestro plan, que de ser cierto invalidaría todo este proceso?
Raymond escuchaba perplejo la batalla oral que se estaba desenvolviendo entre los dos contrincantes, no se sabía cual de los dos podría resultar el vencedor. No obstante como notario se vio obligado a formular una pregunta en el acto.
-Disculpad señor!- Dijo dirigiéndose a Simón- Hay alguna cosa que se me ha ocultado que sea relevante al caso? Algo que deba saber antes de continuar? O más bien dicho…algo que deseéis ocultar para que no conste en acta?
-Jajaja- En ese momento fue Jacques el que sonrió- Así que no le habéis dicho que antes de ser un perro erais un templario. Un defensor de aquellos a los que ahora juzgáis. Vaya vaya..veo que vuestra cobardía no ha menguado con los años. Seguís siendo el mismo cobarde al que un día mandé matar por traición.
-Traición? Llamas traición a querer escapar de un sitio que era una cuna de herejía?- Dijo eso mientras cogía Jacques por el pescuezo y se lo acercaba a la cara.- O es que olvidáis que yo lo vi todo! Todo!!!!
-Deteneos hermano!- Esta vez fue uno de los dos testigos el que habló- Os recuerdo que estamos de testigos y que aunque a nosotros nos repugne tanto como a vos los actos que cometieron los templarios, no podemos permitir que se lastima al procesado si no es a través de los medios permitidos.
-Tenéis razón.- En ese instante soltó a Jacques de un golpe contra la silla.-Sigamos con lo nuestro.
Acto seguido el notario volvió a ponerse en pie para decir algunas palabras:
-Recapitulemos, el acusado Sir Jacques de Molay, se declara inocente de todos los cargos que se le imputan. Es ahora momento del inquisidor para hacer las preguntas que crea oportunas con tal de arrancar una confesión al acusado.
Simón levantándose, se azuzó la vestimenta, y tomando una posición erguida e imponente, se acerco tranquilamente hacia Jacques.
-Así que decidís declararos inocente, bien, entonces no tendréis ningún reparo en contestar a mis preguntas, y si lo tenéis tengo aquí unos cuantos amigos-dijo señalando todos los instrumentos que había repartidos por la sala- que sin duda puede que os refresquen la memoria.- Se giró un momento hacia los tres personajes situados en la mesa a espaldas suya- Está todo listo?
Los tres asintieron al unísono. Sabían que se disponían a ver un espectáculo poco común.
-Bien, empecemos con la primera de ellas, según vuestra declaración negáis que los hechos ocurridos en vuestra ceremonia de iniciación sean ciertos, así pues, describidnos como se recoge a un nuevo templario.
-Bien sabéis que esta ceremonia debe permanecer en secreto, así ha sido desde que nuestro hermano Hugues de Payns formara la orden en 1118.
-Entonces si debe permanecer en secreto es porque algo escondéis! Si no, no os importaría describírnosla para que todos podamos saberlo y si es el caso tomar vuestra declaración de inocencia como verdadera.- en ese momento apoyó las dos manos en la mesa donde estaba sentado Jacques y le miró fijamente.
Entonces el interrogado cerró los ojos por un momento, lanzó un suspiro y se dispuso a contestar:
-Tan terco sois que no queréis reconocer la verdad? Si de verdad fueran esos cargos ciertos, y como vos os empeñáis en demostrar, seriamos tan culpables nosotros por practicarlo como nuestros novicios por recibirlos y no negarse a ello. Con lo que, y sabéis a donde me dirijo, vos también serias culpable de todos estos actos y vuestro lugar seria esta mesa, a mi lado. Así que por que no os declaráis también sodomita y hereje?.
La rabia volvió a aflorar en el rostro de Simón.
-Vuestra insolencia os costará cara, maestre. No solo negáis los hechos si no que encima me acusáis a mi, a un inquisidor de ser un hereje, una basura como vos… ¡Así que describidnos de una maldita vez como iniciáis a vuestros sargentos en la Orden del Temple!
-Jamás, bajo ningún concepto revelaré aquello que jurado proteger. Me decepcionáis, pues vos deberías recordarlo!
-Está bien, veamos entonces cuanto dolor sois capaz de soportar antes de decir la verdad.- En ese momento chasqueó los dedos y los dos testigos salieron de la sala.
Durante todo lo que llevaban de interrogatorio Jacques no había perdido la compostura en ninguno de los momentos, todo lo contrario que Simón. El duelo parecía tener un claro vencedor, aunque en ningún momento podría imaginarse lo que estaba a punto de sufrir, una serie de tormentos que podrían darle la vuelta al marcador.
Momentos después de la salida de los testigos, ambos volvieron con el hombretón calvo que había salido justo antes de empezar el interrogatorio de la sala, en su gorda cara podía verse reflejada una mueca de satisfacción, como aquel que sabe que le van a dar lo que quiere.
-Jacques, este es Jean, lo que más le gusta es infligir dolor para obtener una confesión, veremos tu resistencia antes de que nos digas lo que queramos saber- Simón se acercó a un lado del maestre, mientras le indicaba a Jean que hiciese lo mismo por el lado contrario.- ¡Notario! ¡Prepárese para continuar!.
Entre los dos hombres levantaron a Jacques y lo condujeron hacia una silla situada a la parte izquierda de la habitación. La silla estaba hecha de hierro, de lejos parecía normal, pero una vez cerca podía verse como estaba rematada por una infinidad de puntas de acero que la recubrían entera. Con cuidado, lo depositaron encima y le encadenaron las manos en los posabrazos, haciendo lo mismo con las piernas en las patas de la silla.
-Como veréis, el mecanismo es sencillo, maestre, vos nos decís lo que el inquisidor aquí presente quiere escuchar y yo no le hago mucho daño, ahora, denos una respuesta que no nos agrada y deseará no haber nacido, me ha entendido?- Esta vez el que habló fue Jean
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